miércoles, 20 de octubre de 2010

» Renglones torcidos (música afiliada)


Los sonidos del día a día no te aportan ya nada nuevo, sólo son un insulso testimonio que tus oídos están obligados a escuchar; pero qué desgracia sería no poder aguantarlos. Un coche que se irá al traste de aquí a dos kilómetros, el estruendo de una moto al acelerar, las quejas de una niña a su madre y de esa madre a su amiga, la risa estridente de un viejo tritón, el llanto ahogado del payaso de al lado.... todo apunta a que ni brisa queda en este mundo. Y aunque todavía la hubiera, nadie acertaría a observar el efecto que ésta ejerce sobre los folios reciclados de aquella escritora con abrigo rojo o de aquel poeta ensimismado. Quién sabe qué saldría de mezclar todas sus ideas en el suelo de una avenida, fruto del infortunio provocado por un viento que no se siente ni suena.


La gente nunca se para a pensar en eso.


Qué vacío está todo, qué carente de sentido y sensibilidad ahora que la luz del mundo no se deja ver tras el aliento de los vehículos. Por esto debe existir la imaginación. No se escuchan gaviotas, no se escucha el mar, no se escucha una risa dulce ni tampoco unos tacones resonando sobre un suelo de madera. Sólo un acordeón que nadie salvo tú percibe y una voz cubriéndole las espaldas. Ahora todos parecen mimos.



lunes, 18 de octubre de 2010

» Marilyn Monroe

"En Hollywood pueden pagarte mil dólares por un beso, pero sólo cincuenta centavos por tu alma."

sábado, 9 de octubre de 2010

» Salir del armario


Maldita sea la puerta del armario de mis malos recuerdos, que no cierra de atestados que están sus estantes. Empujan fieros desde dentro, y compruebo en el peor de los momentos que no tengo fuerzas suficientes para vencerlos. Discutimos con la puerta de por medio, les grito, lucho contra ellos, me agarran de la muñeca, lloro de ansiedad, y finalmente los dejo aislados con un empujón decisivo. Ahí dentro se hace la oscuridad, matriz ahora de la conspiración contra mi sonrisa. Se revuelven, se rebelan, se escuchan golpes como truenos. Los encierro con llave y hago lo mismo con la puerta de la habitación donde la cómoda se haya, pero mientras duermo se liberan, invaden mi casa y la violan por dentro.


Los buenos, sin embargo, reposan en el cajón de los calcetines. Son más maleables y caben en una maleta que siempre llevo conmigo y que espero no olvidar cualquier día en la estación.

miércoles, 6 de octubre de 2010

» Breves líneas


La infancia es un conglomerado de sobreactuación, palabras que no deberían haber sido dichas y verdades que nadie se atrevió a decir. La adolescencia, una mezcla homogénea de confusión, amoríos que se quedaron en meras tensiones sexuales y errores varios, provocada por hormonas en incesante efervescencia. La madurez... ¿qué es la madurez? Una etapa de corrección y anclaje, es la versión oficial. Sin embargo, deseamos volver a ser jóvenes para poder cometer otros tantos errores y tener la oportunidad de resolverlos dentro de seis años. Las personas, y por consiguiente, el mundo, no cambiará nunca si seguimos intentando borrar arrugas con alcohol.