Hallábase ahí, la Vida libando impúdica de la hendidura candidiásica de su apuesta, mientras nosotros, voyeuristas reconocidos, observábamos extáticos la escena invadidos a la par por el deseo y el temor. ¡Cuán cerca parecen hallarse a veces los extremos! Como Geb y Nut con el aire de por medio.
sábado, 11 de diciembre de 2010
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