Mostrando entradas con la etiqueta Retrospección de personajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Retrospección de personajes. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de agosto de 2010

» El contador de historias (II)


"Empecé a escribir a los once años, y me atrevería a decir que fue por mero aburrimiento. Siempre he considerado el arte como la necesitad de plasmar bellamente lo que nos rodea a fin de poder observar el mundo con renovados ojos, simplemente porque ya todo nos empezaba a parecer predecible y banal. Si a este hecho le sumamos el incansable afán del ser humano por expresar enteramente todo aquello que acontece en su alma ante los demás y ante sí mismo, hela aquí, la ocurrencia en forma de paraísos terrenales.

En realidad, creo recordar perfectamente que el motivo de que creara mis primeras líneas no fue otro que la búsqueda de una lectura que agradara al pequeño Lauro de por aquel entonces. Hacía apenas tres años que hube de dar el paso de sumergirme en mi primera lectura no obligatoria, y ya me encontraba insatisfecho en aquel mundo editorial. Tantas veces oí aquello de "si quieres que algo salga bien, has de hacerlo tu mismo" que la expresión me acosaba en sueños. Así pues, Lauro el Desencantado se lanzó sin pensarlo demasiado al mundo de la escritura creativa.

No habían pasado cinco años cuando comenzó a pensar que aquello no era lo suyo."

domingo, 4 de julio de 2010

» El contador de historias


"Quizá la fama sea el paraíso que muchos esperan al morir; yo me contento con que las larvas no aniden en mi cráneo. Puede que pienses – si es que todavía conservo la capacidad de hacer reflexionar a otros con mis palabras – que sólo son elucubraciones de un viejo amargado, y quizá, o mejor dicho, casi con total certeza, tengas razón. La vejez tiene ese efecto sobre las mentes de los grandes pensadores: todo termina pareciéndonos incómodo y banal. Algunos se van con la sensación de haber vivido en un mundo repugnante que lo seguirá siendo cuando ellos no estén; yo por mi parte, prefiero mofarme de él hasta que la muerte me invite a bailar con ella. A mis años el verso ya no cae al alma como al pasto el rocío, pues el pasto no es sino amarga estepa, y sólo tengo la ocurrencia de pensar que Dios debe sentir envidia de los mortales por el mero hecho de serlo y poder morir.


Los niños solían llamarme el cuentacuentos, los demás el contador de historias. Yo sencillamente me consideraba el Creador. Lo cierto es que siempre fui Lauro Benassi, sin sobrenombres fortuitos ni apelativos prejuiciosos."

martes, 22 de junio de 2010

» Santiago de Rosas: Consejos de un poeta frustrado


"Un alma desganada es una vida perdida; y una vida perdida equivale a un rostro que nadie recordará cuando mueras. Obedeciendo esta lógica que ahora te digo, has de saber que el día en que tu alma carezca de vitalidad será el día en que tú mismo comiences a marchitarte. Y los buenos poetas nunca mueren, renacen con cada verso recitado. Su alma renace. Convierte a ésta en poesía y serás tan inmortal como el tiempo en si mismo: la pirouette que ejecutan las agujas del reloj en el eterno retorno su eje."

domingo, 7 de marzo de 2010

» Limón y sal


"Estoy tan falta de amor que terminare arrojándome a los brazos del primer idiota que bese mis zapatos. Empiezo a pensar que no me merezco nada mejor, que no soy digna de un hombre que realmente me quiera más allá de las palabras. Que sólo puedo aspirar a uno de esos babosos que me repugnan y cuyo contacto me resulta detestable y sucio. Con el tiempo, los hombres han terminado produciéndome náuseas y las mujeres, dolor. Me encuentro tan sola que ya sólo me realiza como persona el hecho de plasmar mis cenizas en el papel. Realmente, me encantaría la idea de poder ser escritora y vivir del cuento."

sábado, 6 de marzo de 2010

» Palabras de Alfred Nyman


"Me parece una pérdida de tiempo eso de intentar hacer amistades. De todas formas, a la hora de la verdad estarás tan sólo como el que más. Si en los malos momentos, giras la cabeza y contemplas un espacio vació allí donde se encontraban los que antes decían quererte, es que siempre has estado solo.

Fuimos pues un par vagabundos que cayeron en una espiral de reproches mutuos, sin llegar nunca a decírnoslos a la cara."