
A escondidas, así me veo. Imaginando cómo hubiéramos sido nosotros; no tú, no yo. Dos entes imperfectos que contemplan al otro sin llegar a mirarlo a los ojos por miedo o habilidad, y que se esconden de la boca imperfecta del otro cuando quisieran hacerlo de la suya propia, deseando no haber pronunciado tales palabras o ejecutado tales acciones. Mi cariño no tiene ahora lugar donde ser enfocado. Va dejando paso a la amargura y la reflexión. No sé a qué escribirle, ni por qué motivo reír. Tengo la sensación de estar perdiendo más de lo que tenía.
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